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03-10-08 (
informador.com.mx)
Cuevas y cenotes en Museo del Templo Mayor
Los restos óseos de la mujer americana más antigua, datados en
11 mil 600 años; y de animales pleistocénicos como el gonfoterio
y el gliptodonte, que habitaron hace 20 mil años; numerosas
piezas prehispánicas mayas y un par de rifles usados en el siglo
XIX durante la Guerra de Castas, son parte de los “tesoros”
rescatados en cuevas y cenotes de México.
Por primera vez, el Museo del Templo Mayor (MTM) -dedicado a la
difusión de la cultura mexica-, alberga éstos y otros materiales
de gran importancia, que suman cerca de 200, recuperados en
exploraciones arqueológicas llevadas a cabo en este tipo de
espacios naturales distribuidos en los estados de Quintana Roo,
Campeche, Yucatán, Chiapas y Tabasco. |
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La exposición “Umbrales sagrados, portales mágicos. Cuevas y
cenotes mayas”, -que reúne una colección paleontológica,
arqueológica e histórica, única-, podrá ser visitada hasta
el 8 de febrero de 2009.
De acuerdo con el arqueólogo Luis Alberto Martos -curador de
la muestra temporal-, si bien la inmersión con fines
científicos en estos depósitos, inició a principios del
siglo XX con los estudios de Edward Thompson en el Cenote
Sagrado de Chichén Itzá, Yucatán; las exploraciones
sistemáticas en los mismos comenzaron en la década de los
90.
“Las cuevas y los cenotes son espacios muy interesantes
porque en ellos coexiste lo profano y lo sagrado. Ahí se
encuentran vestigios de actividades domésticas y de
extracción de materiales constructivos, sin embargo, para
los mayas fueron un acceso que conectaba con lo
sobrenatural, eran vistos como portales hacia los planos
cósmicos”, explicó el también Director de Estudios
Arqueológicos del INAH.
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